Ya termina el curso. En pocas palabras, ha sido el mejor final y el más inesperado. Hemos terminado la asignatura aprendiendo más. Pero no un aprender sobre el papel, un aprender sobre lo incontrolable. Por mucho que queramos marcar el camino, las improvisaciones son el motor. Hemos terminado sabiendo que en nosotros mismos está la posibilidad de crecer y que, aunque no controlemos las premisas al 100%, podemos ir conociéndolas. La sal de la vida está en el día a día.
Un final emocionante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario