viernes, 13 de marzo de 2015

Indagar..¿ Es cambiar?

      Las dos últimas clases, me han servido para hacer una valoración personal y una evaluación de cómo analizo lo que hago y cómo percibo, sin hacer un análisis profundo, mis limitaciones e intento solucionarlas. Esta es la idea con la que me quedo; ser consciente de mi implicación en las cosas que hago y mi grado de responsabilidad.
     Personalmete, la actividad del diálogo triádico fue liberador, principalmente porque en esta conversación pude convertir mis dudas de cómo trabajar en la wiki de esta asignatura y supe, entonces, cómo acceder a ella a pesar de que ya formaba parte de ella. Esto me hizo pensar, que la solución era más fácil de lo que pensaba...sólo debía preguntar. Entonces pensé, ¿cómo me enfrento a la incertidumbre?. Teniendo en cuenta que las actividades a las que tengo que hacer frente son muchas, ante la duda y el desconocimiento me cuesta arrancar. También tengo que decir, que fue aliviador ver que a mis compañeros también les rodeaba cierto clima de duda y desconocimiento ante las actividades a realizar en la asignatura. Entonces pensé "mal de muchos, consuelo de tontos".
Y, a la vez, no me sentí tan perdida. Salí de clase más tranquila. 
      
    La última clase fue muy interesante con respecto a lo que vimos sobre el proceso de intervención y el propósito principal de la intervención. Está claro que el objetivo es provocar un cambio ante un malestar. Pero ¿ cómo provocamos ese cambio?. Una idea muy interesante de la que hablamos fue la autogestión y la posibilidad de activar naturalmente las sensaciones personales ante diferentes estímulos. Está claro que es posible, pero yo pienso que es realmente difícil llegar a ese grado de conexión mental y me pregunto: ¿ De qué depende poder conseguirlo?, ¿ Es la persona y su grado de concentración la que determina la posibilidad de que ocurra?, ¿Con práctica todo el mundo puede conseguirlo?

     Otra idea con la que me quedo es la manera en la que planificamos nuestros actos o pensamientos y el grado de implicación que tienen los aspectos sensoriales en los procesos de planificación. Estamos acostumbrados a ver con los ojos y, en cuanto cambiamos esa percepción por otra, nuestra atención cambia. Tuve la certeza de sentir que, sin darnos cuenta, damos por hecho o realizamos pasos demasiado amplios por la seguridad de seguir siempre el mismo camino. Cuando cambiamos esos pasos y vamos por senderos bastante más desconocidos y nuevos, nuestra atención se vuelve más nítida  y percibimos las pequeñas cosas y los pequeños pasos como algo necesario que nos puede dar una realidad más clara y precisa. De esta forma podemos indagar más profundamente.
      

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